Durantes los días 7, 8 y 9 de Agosto, el Consejo de Hermandades y Cofradías de Jerez ha organizado el Campamento de Verano para jóvenes y niños.
Un año más, el mismo se celebrará en la Tordesilla, enclave situado en la vecina localidad de ''El Bosque''.
El precio del mismo es de 25 euros por persona donde se incluye estancia, comida y desmplazamiento.
La edad límite para la participación ronda los 14 años.
Todo aquel que quiera participar en este campamento se deberá de poner en contacto con el delegado de juventud a través de nuestro correo: juventudlaborriquita@hotmail.es o bien directamente a través del número de teléfono 638710830.
La fecha límite para inscribirse termina el próximo lunes a las 20 horas.
viernes 17 de julio de 2009
martes 16 de junio de 2009
Sesenta Aniversario Fundacional de nuestra Hermandad
El día 16 DE JUNIO es una fecha que en el calendario propio de nuestra corporación no ha de pasar desapercibida para ninguno de nuestros hermanos, ya que tal día como aquél allá por el año 1949, un nutrido grupo de antiguos alumnos lasalianos, animados por un creciente espíritu de devoción a los Misterios de la Pasión Sagrada de Nuestro Señor Jesucristo, planearon la erección canónica de una Hermandad y Cofradía de Penitencia en la Capilla de la Escuela de San José, estableciendo con ello una mejor unión con los alumnos actuales y un medio eficaz para dar continuidad a la labor post-escolar.
Para dar viabilidad a ese proyecto se determinó en principio instituir, con las debidas autorizaciones una Hermandad y Cofradía que se determinó pasaría a denominar Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Triunfal Entrada de Jesús en Jerusalén, y María Santísima de la Estrella, para lo cual esos antiguos alumnos que configuraban el núcleo fundacional contaban con la autorización del Rvdo. Hno. Director y religiosos que componían la comunidad de hermanos de las Escuelas Cristianas.
A tal efecto dicho día 16 de junio, en la SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI, tras reunirse en JUNTA ORGANIZADORA, decidieron remitir al Arzobispo de Sevilla, la correspondiente Solicitud de erección canónica, adjuntando a la misma el Anexo firmado por el Hno. Director TOMÁS BENGOA y avalado por el VºBº del SR. CURA PÁRROCO de la de los CUATRO EVANGELISTAS.
El referido oficio suscrito por el HNO. TOMÁS BENGOA dice así:
“El que suscribe, Hermano Tomás, religioso profeso del Instituto de las Escuelas Cristianas, Director de la Comunidad de Hermanos que regenta la Escuela de San José en esta ciudad de Jerez de la Frontera, declaro con el mejor gusto que esta comunidad ve con beneplácito la idea y proyecto de un compacto grupo de antiguos alumnos que llevados de verdadera piedad y espíritu penitencial, desean la constitución y erección en la Capilla de estas escuelas de una Hermandad de Penitencia bajo la institulación de Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Triunfal Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima de la Estrella, pues ello servirá sin duda, para mejor afirmar los nexos de estos antiguos alumnos entre sí y con los que actualmente y en lo sucesivo frecuenten estas escuelas, siguiendo además los laudables efectos de una intensa vida post-escolar y manteniendo el mejor contacto con sus profesores, de todo lo cual sólo pueden derivarse frutos copiosos en bien de las almas.”Nuestra Hermandad de 'La Borriquita' es intencionadamente desde entonces a la Semana Santa de Jerez, lo que un prologo debe ser a su libro. Desde un principio la razón de vida de esta naciente cofradía era unir a los alumnos y ex alumnos de las Escuelas Cristianas. Cuando llevamos cumplido LX años de vida, la misma aspiración que motivaron a nuestros Hermanos Fundadores de crear una nueva Cofradía, que sin precedentes en el historial cofradiero de la ciudad, viniese sin embargo a completar el grandioso conjunto que integrasen las existentes, nos mueva a nosotros en continuar con esa misma labor. Elevemos una oración por las intenciones de nuestra cofradía en el LX Aniversario Fundacional.
(Texto: NN.HH.DD Abelardo Escudero Torres y Juan Infantes Sánchez)
Para dar viabilidad a ese proyecto se determinó en principio instituir, con las debidas autorizaciones una Hermandad y Cofradía que se determinó pasaría a denominar Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Triunfal Entrada de Jesús en Jerusalén, y María Santísima de la Estrella, para lo cual esos antiguos alumnos que configuraban el núcleo fundacional contaban con la autorización del Rvdo. Hno. Director y religiosos que componían la comunidad de hermanos de las Escuelas Cristianas.
A tal efecto dicho día 16 de junio, en la SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI, tras reunirse en JUNTA ORGANIZADORA, decidieron remitir al Arzobispo de Sevilla, la correspondiente Solicitud de erección canónica, adjuntando a la misma el Anexo firmado por el Hno. Director TOMÁS BENGOA y avalado por el VºBº del SR. CURA PÁRROCO de la de los CUATRO EVANGELISTAS.
El referido oficio suscrito por el HNO. TOMÁS BENGOA dice así:
“El que suscribe, Hermano Tomás, religioso profeso del Instituto de las Escuelas Cristianas, Director de la Comunidad de Hermanos que regenta la Escuela de San José en esta ciudad de Jerez de la Frontera, declaro con el mejor gusto que esta comunidad ve con beneplácito la idea y proyecto de un compacto grupo de antiguos alumnos que llevados de verdadera piedad y espíritu penitencial, desean la constitución y erección en la Capilla de estas escuelas de una Hermandad de Penitencia bajo la institulación de Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Triunfal Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima de la Estrella, pues ello servirá sin duda, para mejor afirmar los nexos de estos antiguos alumnos entre sí y con los que actualmente y en lo sucesivo frecuenten estas escuelas, siguiendo además los laudables efectos de una intensa vida post-escolar y manteniendo el mejor contacto con sus profesores, de todo lo cual sólo pueden derivarse frutos copiosos en bien de las almas.”Nuestra Hermandad de 'La Borriquita' es intencionadamente desde entonces a la Semana Santa de Jerez, lo que un prologo debe ser a su libro. Desde un principio la razón de vida de esta naciente cofradía era unir a los alumnos y ex alumnos de las Escuelas Cristianas. Cuando llevamos cumplido LX años de vida, la misma aspiración que motivaron a nuestros Hermanos Fundadores de crear una nueva Cofradía, que sin precedentes en el historial cofradiero de la ciudad, viniese sin embargo a completar el grandioso conjunto que integrasen las existentes, nos mueva a nosotros en continuar con esa misma labor. Elevemos una oración por las intenciones de nuestra cofradía en el LX Aniversario Fundacional.
(Texto: NN.HH.DD Abelardo Escudero Torres y Juan Infantes Sánchez)
lunes 27 de abril de 2009
Un acercamiento a San Juan Bautista de la Salle: Su Vida (I)

En estos dias que se celebra el triduo a San Juan Bautista de la Salle, titular de nuestra Cofradía, nosotros nos queremos acercar a distintos aspectos y detalles que le rodearon.
En este primer día os ofrecemos como fué su vida.
En siglo XVII, cuando nació Juan Bautista De La Salle, reinaba en Francia el gran Rey Luis XIV, llamado el Rey Sol. En la ciudad de Reims, capital de la Champaña, en el nordeste de Francia, vivía la familia de Don Luis De La Salle, un hombre de Leyes, magistrado de la audiencia de Reims y su esposa Doña Incolaza Möet, una mujer profundamente piadosa. En el seno de esa distinguida familia, nació Juan Bautista De La Salle, el 30 de Abril de 1651. Él niño era el primogénito, pero este matrimonio tendría diez hijos, de los cuales cuatro murieron en temprana edad.
El 10 de Octubre de 1661, el niño Juan Bautista De La Salle se encaminó por primera vez a la escuela cristiana de su ciudad natal, cuyas instituciones y personas iban a influir sobre él durante ocho años.
A los 15 años de edad el joven Juan Bautista De La Salle recibe el nombramiento del canónigo en el cabildo de Nuestra Señora de Reims, uno de los más ilustres del reino. De este cabildo han salido personajes tan notables como San Bruno, 3 Papas, 23 Cardenales, 21 Arzobispos y 10 Obispos.
Al cumplir sus 18 años de edad, terminó los estudios medios en el Colegio Bons-Enfants de Reims, se graduó de Maestro en Artes e ingresó al Seminario de San Sulpicio en París, uno de los más prestigiosos de la época por su calidad formativa.
Cuando apenas contaba con 19 años quedó huérfano de padre y madre y se vio obligado a ser tutor oficial de sus seis hermanos menores. A los 22 años, Juan Bautista De La Salle obtuvo la Licenciatura en Teología, en la Soborna, la mejor Universidad francesa del tiempo.
A la edad de 27 años, finalmente, recibió la ordenación Sacerdotal (1678).A los 28 años, pocos meses después de su ordenación sacerdotal, tuvo que ayudar casualmente al Señor Adriano Niel en la fundación de una escuela de caridad en Reims. Al poco tiempo, sin haberlo previsto, se tuvo que ocupar del sustento y apoyo de la Comunidad de las Hermanas del Niño Jesús, fundada por su director espiritual, Nicolás Roland.
A los 30 años, el Señor De La Salle era ya doctor en Teología, pero no veía cómo encausar su futuro. Podía dedicarse a la investigación y a la enseñanza de la Teología, lo que un día le podría llevar a ser obispo. Podía ser párroco, como le había insinuado su director espiritual, el canónigo Roland, ya fallecido. O quizá seguir ayudando en el mantenimiento de las escuelas y de los maestros sin descuidar sus obligaciones de canónigo.
De hecho, la proximidad a las maestros y el tener que responder de algún modo por ellos, le introducen insensiblemente, y cada día más, en una visión del mundo y de la vida muy distante de lo que había sido la suya hasta entonces.
El 24 de Junio de 1680 un grupo de maestros invitados por Juan Bautista De La Salle, vienen a ocupar por largos meses la casa de la familia La Salle. Pasan el día con él recibiendo formación humana, pedagógica y cristiana. Por la noche se retiran a sus respectivas casas.
Al año siguiente, el 24 de Junio de 1681, el Señor De La Salle se traslada con sus maestros a vivir en una casa de alquiler en la Calle Nueva, Parroquia de San Esteban. Ésta es la fecha del nacimiento de la Comunidad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
En Agosto del año de 1683, renunció a su dignidad de canónigo de la Catedral de Reims y así no tuvo más preocupación que la Dirección de las Escuelas Cristianas y la formación de su comunidad de maestros. Cuando el hambre asoló a Francia, durante el invierno del año 1684, De La Salle repartió sus bienes a los pobres, y acabó él mismo haciéndose pobre, para elevar a los pobres a la nobleza de la cultura y de la vida digna.
En el mes de Junio de 1686, el señor De La Salle les propuso a los Hermanos, consagrarse a Dios como laicos, no como monjes. Ya para entonces los Hermanos vivían en la pobreza, la obediencia y el celibato, sin que la exigencia de un voto a Dios se lo hubiera refrendado. Pero, en la mañana del Domingo 9 de Junio, ocho Hermanos, todos ellos directores, emitieron sus primeros votos, en compañía de Juan Bautista De La Salle. Estos votos no incluían el de pobreza ni el de castidad. Fueron votos de obediencia, asociación y estabilidad, todos en función de la misión educativa de los Hermanos.
En el año de 1719, el Señor De La Salle, a la edad de 67 años, con la salud ya quebrantada por los trabajos, penas y dificultades descansó en la paz del Señor. Era el Viernes Santo 7 de abril, a las cuatro de la madrugada.
De La Salle consagró su vida a la educación de los niños pobres de Francia y respondió a sus variadas necesidades educativas con la creación de obras diversificadas, entre ellas las Escuelas para la formación de maestros.
Este excepcional hombre estableció como fundamento de su vida y de los Hermanos el espíritu de fe, que consiste en ver, juzgar, amar y obrar siempre a la luz del Evangelio; es decir, de la vida y doctrina de Jesucristo.
De La Salle fue beatificado por el Papa León XIII, el 19 de Febrero de 1888 y el 24 de Mayo de 1900, el mismo Papa León XIII le confirió el título de Santo.
EL 15 de Mayo de 1950, el Papa Pío XII, respondiendo a la petición de dar a los educadores de todo el mundo un Santo Patrono, alguien cuya vida y ejemplo pudieran inspirar el trabajo que realizan día a día con los niños y jóvenes, les propuso a uno de los pioneros de la educación, el Fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, San Juan Bautista De La Salle.
El 10 de Octubre de 1661, el niño Juan Bautista De La Salle se encaminó por primera vez a la escuela cristiana de su ciudad natal, cuyas instituciones y personas iban a influir sobre él durante ocho años.
A los 15 años de edad el joven Juan Bautista De La Salle recibe el nombramiento del canónigo en el cabildo de Nuestra Señora de Reims, uno de los más ilustres del reino. De este cabildo han salido personajes tan notables como San Bruno, 3 Papas, 23 Cardenales, 21 Arzobispos y 10 Obispos.
Al cumplir sus 18 años de edad, terminó los estudios medios en el Colegio Bons-Enfants de Reims, se graduó de Maestro en Artes e ingresó al Seminario de San Sulpicio en París, uno de los más prestigiosos de la época por su calidad formativa.
Cuando apenas contaba con 19 años quedó huérfano de padre y madre y se vio obligado a ser tutor oficial de sus seis hermanos menores. A los 22 años, Juan Bautista De La Salle obtuvo la Licenciatura en Teología, en la Soborna, la mejor Universidad francesa del tiempo.
A la edad de 27 años, finalmente, recibió la ordenación Sacerdotal (1678).A los 28 años, pocos meses después de su ordenación sacerdotal, tuvo que ayudar casualmente al Señor Adriano Niel en la fundación de una escuela de caridad en Reims. Al poco tiempo, sin haberlo previsto, se tuvo que ocupar del sustento y apoyo de la Comunidad de las Hermanas del Niño Jesús, fundada por su director espiritual, Nicolás Roland.
A los 30 años, el Señor De La Salle era ya doctor en Teología, pero no veía cómo encausar su futuro. Podía dedicarse a la investigación y a la enseñanza de la Teología, lo que un día le podría llevar a ser obispo. Podía ser párroco, como le había insinuado su director espiritual, el canónigo Roland, ya fallecido. O quizá seguir ayudando en el mantenimiento de las escuelas y de los maestros sin descuidar sus obligaciones de canónigo.
De hecho, la proximidad a las maestros y el tener que responder de algún modo por ellos, le introducen insensiblemente, y cada día más, en una visión del mundo y de la vida muy distante de lo que había sido la suya hasta entonces.
El 24 de Junio de 1680 un grupo de maestros invitados por Juan Bautista De La Salle, vienen a ocupar por largos meses la casa de la familia La Salle. Pasan el día con él recibiendo formación humana, pedagógica y cristiana. Por la noche se retiran a sus respectivas casas.
Al año siguiente, el 24 de Junio de 1681, el Señor De La Salle se traslada con sus maestros a vivir en una casa de alquiler en la Calle Nueva, Parroquia de San Esteban. Ésta es la fecha del nacimiento de la Comunidad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
En Agosto del año de 1683, renunció a su dignidad de canónigo de la Catedral de Reims y así no tuvo más preocupación que la Dirección de las Escuelas Cristianas y la formación de su comunidad de maestros. Cuando el hambre asoló a Francia, durante el invierno del año 1684, De La Salle repartió sus bienes a los pobres, y acabó él mismo haciéndose pobre, para elevar a los pobres a la nobleza de la cultura y de la vida digna.
En el mes de Junio de 1686, el señor De La Salle les propuso a los Hermanos, consagrarse a Dios como laicos, no como monjes. Ya para entonces los Hermanos vivían en la pobreza, la obediencia y el celibato, sin que la exigencia de un voto a Dios se lo hubiera refrendado. Pero, en la mañana del Domingo 9 de Junio, ocho Hermanos, todos ellos directores, emitieron sus primeros votos, en compañía de Juan Bautista De La Salle. Estos votos no incluían el de pobreza ni el de castidad. Fueron votos de obediencia, asociación y estabilidad, todos en función de la misión educativa de los Hermanos.
En el año de 1719, el Señor De La Salle, a la edad de 67 años, con la salud ya quebrantada por los trabajos, penas y dificultades descansó en la paz del Señor. Era el Viernes Santo 7 de abril, a las cuatro de la madrugada.
De La Salle consagró su vida a la educación de los niños pobres de Francia y respondió a sus variadas necesidades educativas con la creación de obras diversificadas, entre ellas las Escuelas para la formación de maestros.
Este excepcional hombre estableció como fundamento de su vida y de los Hermanos el espíritu de fe, que consiste en ver, juzgar, amar y obrar siempre a la luz del Evangelio; es decir, de la vida y doctrina de Jesucristo.
De La Salle fue beatificado por el Papa León XIII, el 19 de Febrero de 1888 y el 24 de Mayo de 1900, el mismo Papa León XIII le confirió el título de Santo.
EL 15 de Mayo de 1950, el Papa Pío XII, respondiendo a la petición de dar a los educadores de todo el mundo un Santo Patrono, alguien cuya vida y ejemplo pudieran inspirar el trabajo que realizan día a día con los niños y jóvenes, les propuso a uno de los pioneros de la educación, el Fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, San Juan Bautista De La Salle.
domingo 26 de abril de 2009
Triduo a San Juan Bautista de la Salle en Buen Pastor

Durante los días 27, 28 y 29 de Abril y a partir de las 20.30 horas de la tarde en el Colegio La Salle Buen Pastor sito en calle Clavel, se celebrará el Solemne Triduo a San Juan Bautista de la Salle que la comunidad de religiosos lasalianos de Jerez dedica a su titular.
El mismo contará con la predicación de Fray Martín Alexis Gaspar O.P.
Ya el jueves 30 de Abril la comunidad celebrará la onomástica del fundador de las Escuelas Cristianas.
viernes 24 de abril de 2009
Creo en la Resurrección (II)

"CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE"
Cuando acabamos de vivir la Semana Santa, con todos sus matices de religiosidad y fiesta, en estos días en que se celebra la Pascua de Resurrección, creo oportuno traer a esta página un tema capital en la fe cristiana y controvertido desde el punto de vista meramente racional. En un mundo marcado por el materialismo, casi carente de sentido trascendente de la vida, creo interesante, al menos, ilustrarse y conocer desde un punto de vista creyente lo que se piensa sobre la muerte y la resurrección. Lean, mediten y actúen en consecuencia con sus propios planteamientos.Esto nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, y esta es nuestra fe:988 El Credo cristiano –profesión de nuestra fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en su acción creadora, salvadora y santificadora– culmina en la proclamación de la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, y en la vida eterna.989 Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día (cf. Jn 6, 39-40).
Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad:Si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rm 8, 11; cf. 1 Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11).990 El término "carne" designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad (cf. Gn 6, 3; Sal 56, 5; Is 40, 6). La "resurrección de la carne" significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros "cuerpos mortales" (Rm 8, 11) volverán a tener vida.991
Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. "La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella" (Tertuliano, res. 1.1):¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe... ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron (1 Co 15, 12-14. 20).I La resurrección de Cristo y la nuestraRevelación progresiva de la Resurrección992 La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza en la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre todo entero, alma y cuerpo. El creador del cielo y de la tierra es también Aquél que mantiene fielmente su Alianza con Abraham y su descendencia. En esta doble perspectiva comienza a expresarse la fe en la resurrección.
En sus pruebas, los mártires Macabeos confiesan:El Rey del mundo a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna (2 M 7, 9). Es preferible morir a manos de los hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él (2 M 7, 14; cf. 7, 29; Dn 12, 1-13).993 Los fariseos (cf. Hch 23, 6) y muchos contemporáneos del Señor (cf. Jn 11, 24) esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: "Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error" (Mc 12, 24). La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que "no es un Dios de muertos sino de vivos" (Mc 12, 27).994 Pero hay más: Jesús liga la fe en la resurrección a la fe en su propia persona: "Yo soy la resurrección y la vida" (Jn 11, 25). Es el mismo Jesús el que resucitará en el último día a quienes hayan creído en él. (cf. Jn 5, 24-25; 6, 40) y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre (cf. Jn 6, 54). En su vida pública ofrece ya un signo y una prenda de la resurrección devolviendo la vida a algunos muertos (cf. Mc 5, 21-42; Lc 7, 11-17; Jn 11), anunciando así su propia Resurrección que, no obstante, será de otro orden. De este acontecimiento único, El habla como del "signo de Jonás" (Mt 12, 39), del signo del Templo (cf. Jn 2, 19-22): anuncia su Resurrección al tercer día después de su muerte (cf. Mc 10, 34).995 Ser testigo de Cristo es ser "testigo de su Resurrección" (Hch 1, 22; cf. 4, 33), "haber comido y bebido con El después de su Resurrección de entre los muertos" (Hch 10, 41). La esperanza cristiana en la resurrección está totalmente marcada por los encuentros con Cristo resucitado. Nosotros resucitaremos como El, con El, por El.996 Desde el principio, la fe cristiana en la resurrección ha encontrado incomprensiones y oposiciones (cf. Hch 17, 32; 1 Co 15, 12-13).
"En ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne" (San Agustín, psal. 88, 2, 5). Se acepta muy comúnmente que, después de la muerte, la vida de la persona humana continúa de una forma espiritual. Pero ¿cómo creer que este cuerpo tan manifiestamente mortal pueda resucitar a la vida eterna?
"En ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne" (San Agustín, psal. 88, 2, 5). Se acepta muy comúnmente que, después de la muerte, la vida de la persona humana continúa de una forma espiritual. Pero ¿cómo creer que este cuerpo tan manifiestamente mortal pueda resucitar a la vida eterna?
Hoy Ciclo Paulino, Segunda Entrega

Hoy Viernes día 24 de abril a partir de las 20:30 horas en la sede de nuestra Hermandad, tras el aplazamiento inicial de la misma por razones de agenda de nuestra Hermandad- tendrá lugar la segunda de las conferencias programadas por la Diputación de Cultos y Formación de la cofradía dentro del CICLO PAULINO, puesto en marcha para conmemorar el bismilenario del nacimiento San Pablo.Dicha conferencia-coloquio estará nuevamente a cargo de N.H.D. JUAN PARRA HOLGUÍN, quien bajo él título 'SAN PABLO y las COMUNIDADES' nos adentrará en el análisis de su ingente actividad pastoral, tras haber dedicado la primera de las entregas a una aproximación geo-histórica de la figura y tiempos de San Pablo.
sábado 18 de abril de 2009
Creo en la Resurrección (I)

Os traemos una serie de reflexiones que han sido publicadas en la web de Semana Santa, Pasión en Sevilla por ''Coge tu Cruz'', muy interesantes sobre la Resurrección.
''Dios…nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediánte la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. 1 Pedro 1:3
Cuando acabamos de vivir la Semana Santa, con todos sus matices de religiosidad y fiesta, en estos días en que se celebra la Pascua de Resurrección, creo oportuno traer a esta página un tema capital en la fe cristiana y controvertido desde el punto de vista meramente racional.
En un mundo marcado por el materialismo, casi carente de sentido trascendente de la vida, creo interesante, al menos, ilustrarse y conocer desde un punto de vista creyente lo que se piensa sobre la muerte y la resurrección. Lean, mediten y actúen en consecuencia con sus propios planteamientos.
Anástasis la llamaban los griegos. Resurrectio los romanos. Del verbo súrgere, que significa levantarse. De aquí proceden los términos cultos surgir y resurgir. Palabras de honda resonancia. Pero sólo es posible entender el levantarse, desde la situación de postrado o caído. Y la de re-surgir, si antes de estar caído se ha estado en pie. Todos estos conceptos están ocultos tras la palabra resurrección.
En la Pascua de Resurrección se juntan dos conceptos antagónicos que se corresponden con dos tradiciones religiosas distintas: por una parte la Pascua judía, en la que se celebra la comida del cordero pascual y de los panes ácimos con que se inicia el proceso de liberación del pueblo de Israel; y por otra parte se celebra la Resurrección de Cristo, que ha sido posible precisamente porque antes ha sido el Cordero inmolado y el Alimento de los cristianos para emprender el nuevo camino, más que de "liberación", de resurrección de la humanidad.
La Pascua de Resurrección es la síntesis del judaísmo y del cristianismo, de la inmolación y de la vida. En la resurrección cobra sentido la Pasión y la muerte, la propuesta de tomar cada uno su cruz, de aceptar cada uno su condición, de resignarse al sufrimiento e incluso a la muerte. Gracias a la Resurrección queda justificada la inmolación de Cristo por nosotros y la de cada uno de nosotros por sus semejantes. Si la víctima inmolada resucita, ya no tiene nada de malo ofrecerse como víctima; la muerte no es más que un estado transitorio de separación del alma y el cuerpo.
Desde la perspectiva de la historia del pensamiento humano, la resurrección de Cristo es un episodio más del duelo de la humanidad contra la muerte. Del mismo modo que el cristianismo comparte con otras religiones la idea de la muerte de Dios y de cuanto ésta conlleva, así también comparte la idea de la resurrección.
Todas las culturas tienen fórmulas doctrinales y mitos para sustentar en ellos las ansias de inmortalidad. El hombre no se resigna a morir, y por tanto no admite la muerte como definitiva. Las más de las culturas tienen soluciones animistas: el hombre está dotado de alma, capaz de proseguir una vida propia fuera del cuerpo, aunque sea transitoriamente. Y confía en que el alma que abandonó el cuerpo por su debilidad, volverá con fuerza suficiente para hacerlo levantarse de nuevo, para resucitarlo. En este sentido la resurrección de sus dioses es prenda y garantía de su propia resurrección.
La creencia en la resurrección de los muertos no es original ni privativa del cristianismo. La idea de un más allá fue imaginada desde el comienzo de la especie humana, pero la resurrección y posterior retribución individual tras la muerte no queda explicitada hasta la religión irania fundada por Zoroastro en el siglo VI a.C., cuando Palestina sufrió la cautividad de Babilonia (286 a.C.) durante dos siglos, tiempo suficiente para influir en los orígenes ideológicos del judaísmo.
En los escritos bíblicos se narran algunos hechos milagrosos, como los realizados por los profetas Elías y Eliseo, que resucitaron a dos niños, pero que murieron después. El profeta Ezequiel, por su parte, tuvo una visión profética en la que anuncia que la Casa de Israel resucitará un día, como pueblo, para vivir en la tierra prometida (Ez 37:10).
En el Nuevo Testamento ya se relatan más casos de resurrección de difuntos, como Lázaro, que también murieron después, pero todo parece una preparación para el dogma básico de la doctrina cristiana: la resurrección de Jesús, el Cristo, que asciende a los cielos para vivir eternamente con el Padre.
Lo cierto es que, antes de Cristo, ya hubo en la leyenda popular otros ilustres resucitados, como Osiris, Attis, y Mitra. Pero en vida de Jesús, el judaísmo oficial no estaba muy definido en esta materia. Mientras los fariseos sí creían en otra vida, los saduceos la negaban. El cristianismo primitivo, con Pablo de Tarso a la cabeza, toman la creencia farisaica como el pilar básico de la nueva religión. Lo más importante, insustituible en el credo cristiano, es la resurrección gloriosa y triunfante de Cristo, porque, como dijo Pablo a los suyos, “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”.
No sólo el catolicismo predica la resurrección de todos los muertos en cuerpo y alma. También dicen lo mismo casi todos los protestantes y los ortodoxos, aunque estos lo remiten al final de los tiempos. Para la misma fecha reservan los musulmanes el día del Juicio de Alá, en el que los justos irán a vivir en un lugar de delicias, descansando eternamente a la sombra de los frescos jardines del paraíso.
Bien es cierto que no todos los católicos creen a pies juntillas cuanto enseña la doctrina, ni cumplen sus preceptos. En España, aunque el 64% de los que se confiesan católicos creen en la existencia del alma, bajan al 51% los que creen en otra vida, y al 39% quienes piensan que resucitarán en cuerpo y alma. Los absolutamente fieles creyentes no pasan del 40%. Pero, naturalmente, la verdad no depende de los números.
En todo caso, creer en al resurrección es sólo cosa de fe.
Es coherente que la Pascua de Resurrección sea para las Iglesias cristianas la mayor de todas las fiestas religiosas, la que da sentido a todo el credo religioso.
Y sin embargo, en el sentir popular su rango es muy inferior al de la Semana Santa (es decir a la celebración del dolor y la muerte) o al de la Navidad, la celebración de la alegría del nacimiento de Dios.
La explicación más fácil está en que mientras del nacimiento, del dolor y de la muerte tenemos vivencias que podemos revivir, de la Resurrección lo único que podemos tener es una fe despojada de vivencias.
Nuestra esperanza de la resurrección se cumplirá cuando Jesús regrese. …En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.. (1 Corintios 15: 3:12-15,2 Corintios 5:9-11).
La resurrección es la esperanza viva del cristiano. ¿Tienes tú esa esperanza?.
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